Los efectos secundarios de sobreproteger a los hijos son muy peligrosos. Algunos, incluso, irreversibles.
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Claves para evitar sus consecuencias negativas en los hijos
Elena vive a dos kilómetros escasos del instituto, pero su madre «por si
acaso» prefiere llevarla cada día en
coche. Hoy, antes de salir de casa, le ha
preparado la merienda para que coma
algo a media mañana. «¡Si es que esta
niña no ha desayunado nada! Claro, le
tengo que insistir para que se levante y
luego no tiene tiempo para desayunar
con calma». Una vez en el párking del
instituto, se asegura de que su hija no
se deja la mochila en el coche: sabe
que hoy le toca entregar las láminas
de Tecnología y los deberes de Matemáticas. Si no estuviera ella siempre
detrás se olvidaría de hacer trabajos
y de preparar exámenes.
acaso» prefiere llevarla cada día en
coche. Hoy, antes de salir de casa, le ha
preparado la merienda para que coma
algo a media mañana. «¡Si es que esta
niña no ha desayunado nada! Claro, le
tengo que insistir para que se levante y
luego no tiene tiempo para desayunar
con calma». Una vez en el párking del
instituto, se asegura de que su hija no
se deja la mochila en el coche: sabe
que hoy le toca entregar las láminas
de Tecnología y los deberes de Matemáticas. Si no estuviera ella siempre
detrás se olvidaría de hacer trabajos
y de preparar exámenes.
Hoy, además, se queda vigilando
desde el coche la entrada de su niña
al patio del instituto. Sabe que ayer se
enfadó con su amiga Sara y quiere ver
si va a hablar con ella o no. Lo cierto
es que vio tan disgustada a Elena que
no tuvo más remedio que llamar por
teléfono a la madre de Sara para pedirle que hiciera entrar en razón a su hija.
Aún encima va y le contesta que son
cosas de crías, y no debemos meterse.
desde el coche la entrada de su niña
al patio del instituto. Sabe que ayer se
enfadó con su amiga Sara y quiere ver
si va a hablar con ella o no. Lo cierto
es que vio tan disgustada a Elena que
no tuvo más remedio que llamar por
teléfono a la madre de Sara para pedirle que hiciera entrar en razón a su hija.
Aún encima va y le contesta que son
cosas de crías, y no debemos meterse.
«De eso nada, a mi pequeña Elena no
le hace sufrir nadie mientras yo pueda
evitarlo», le respondió. Ahora que ya
han entrado todos los estudiantes a
clase, se dirige hacia la entrada del
centro escolar para pedir de forma
urgente hablar con el director. «No
voy a permitir que desde el instituto
se queden con los brazos cruzados.
¡Alguien tiene que hacer algo! No soporto ver llorar a mi hija».
le hace sufrir nadie mientras yo pueda
evitarlo», le respondió. Ahora que ya
han entrado todos los estudiantes a
clase, se dirige hacia la entrada del
centro escolar para pedir de forma
urgente hablar con el director. «No
voy a permitir que desde el instituto
se queden con los brazos cruzados.
¡Alguien tiene que hacer algo! No soporto ver llorar a mi hija».
Cuando sobreprotegemos a nuestros
hijos calmamos nuestra propia angus-
tia de que algo malo les pueda pasar.
Así les evitamos las pequeñas frustraciones del día a día pero al mismo tiempo les transmitimos un mensaje
subliminal muy destructivo: «Tú solo
no eres capaz», «No confíes en ti mismo», «Tú no puedes».
hijos calmamos nuestra propia angus-
tia de que algo malo les pueda pasar.
Así les evitamos las pequeñas frustraciones del día a día pero al mismo tiempo les transmitimos un mensaje
subliminal muy destructivo: «Tú solo
no eres capaz», «No confíes en ti mismo», «Tú no puedes».
En la práctica, el lastre que significa
ser hijo de padres sobreprotectores
tiene las siguientes consecuencias:
ser hijo de padres sobreprotectores
tiene las siguientes consecuencias:
■ Son niños inseguros y nerviosos. Sus
progenitores les han transmitido todos
sus miedos, por lo que han perdido la
confianza en sí mismos.
progenitores les han transmitido todos
sus miedos, por lo que han perdido la
confianza en sí mismos.
■Su autoestima es baja. Son conscientes de que deberían atreverse a
enfrentarse a actividades que otros niños de su edad sí realizan.
enfrentarse a actividades que otros niños de su edad sí realizan.
■ Son poco autónomos y muy dependientes.
■ No saben cómo resolver problemas
por sí mismos. Les cuesta programar
los pasos que hay que seguir para alcanzar un objetivo.
por sí mismos. Les cuesta programar
los pasos que hay que seguir para alcanzar un objetivo.
■ Tienen frecuentes problemas interpersonales. Están acostumbrados
a que sus padres intervengan en los
conflictos con sus iguales. No han
tenido oportunidad de madurar sus
habilidades sociales.
a que sus padres intervengan en los
conflictos con sus iguales. No han
tenido oportunidad de madurar sus
habilidades sociales.
■ En el ámbito escolar, es frecuente que manifiesten problemas de adapta-
ción y que se sienten incomprendidos.
Les suele costar respetar las normas y
asumir sus responsabilidades.
ción y que se sienten incomprendidos.
Les suele costar respetar las normas y
asumir sus responsabilidades.
■ Tienen poca tolerancia a la frustración. Quieren ganar siempre y cuando
eso no sucede se enfadan y explotan.
Le temen al fracaso, ya que no han
tenido la oportunidad de fallar y perseverar hasta lograr las metas por sí
mismos.
eso no sucede se enfadan y explotan.
Le temen al fracaso, ya que no han
tenido la oportunidad de fallar y perseverar hasta lograr las metas por sí
mismos.
En definitiva, los padres sobreprotectores actúan con la mejor de las
intenciones para proteger a sus hijos.
Pero lo que consiguen es, justamente, el efecto contrario. Las emociones
negativas, como la frustración, son el
mejor entrenamiento para convertirse
en adultos equilibrados y felices.
intenciones para proteger a sus hijos.
Pero lo que consiguen es, justamente, el efecto contrario. Las emociones
negativas, como la frustración, son el
mejor entrenamiento para convertirse
en adultos equilibrados y felices.
Ana T. Jack