
¿Problemas con los piojos? Quíteselos de la cabeza.
Folleto digital informativo:
http://www.madrid.org/bvirtual/BVCM017509.pdf
La vuelta al cole trae consigo la vuelta de algunos inquilinos no deseados de las cabezas de los peques.
Esto suele provocar la alarma y la molestia en los padres y madres y, en ocasiones, la práctica de medidas de control inadecuadas que pueden empeorar la situación.
Es importante resaltar que el piojo de la cabeza afecta:
cabezas limpias y sucias (el champú normal no previene ni actúa contra el piojo)
a todos los estratos sociales por igual
en todas las épocas del año (aunque los “brotes” son más frecuentes al comienzo del cole, por compartir un espacio común)
entre el 4,9% y el 14% de la población escolar, si bien parece que va en aumento en los últimos años (quizás por la resistencia del parásito al tratamiento inadecuado como por ejemplo la utilización inadecuada de lociones, colonias y otras formas de tratamiento)
¿Dónde se realiza el tratamiento?
La familia como eje central de tratamiento: el tratamiento se debe hacer en el domicilio, y se debe realizar una revisión a todos los miembros de la familia, tratando con piretrina a todos los que presenten síntomas de parasitación (liendres vivas o parásitos adultos).
¿Qué hacer?
• Con la persona afectada:
se debe aplicar una loción al 1% o al 1,5% de piretrina sobre el pelo seco, dejándola actuar un mínimo de media hora (mejor una o dos horas), y luego
lavar el pelo con champú (pediculicida o normal), eliminando los parásitos muertos o paralizados. Después,
aplicar una mezcla de agua templada y vinagre para disolver el cemento de agarre de las liendres y retirar éstas manualmente.
El tratamiento se deberá repetir a los 10 días para eliminar a los piojos que pudieran haber resistido (en fase de liendre) al primer tratamiento.
• Con sus familiares:
revisar la cabeza de todos los miembros de la familia y aplicar el tratamiento a los que muestren síntomas de parasitación activa.
• Con los objetos personales:
lavar prendas de cama y que esté en contacto con la cabeza con agua lo más caliente posible.
Sumergir los objetos como peines, diademas, etc, en un baño de loción pediculicida.
Qué NO hacer:
No se deben realizar tratamientos “preventivos”, ni aplicar colonias pediculicidas. Además de irritar innecesariamente el cuero cabelludo, pueden provocar resistencias.